
Analizaron varios casos las colaciones que les dan a las y los estudiantes pampeanos. Proponen un reemplazo de alimentos que mantengan el aporte calórico y rebajen el aporte en grasas, con la posibilidad de generar fuentes de trabajo.
Un grupo de docentes autoconvocados relevó varias escuelas de la provincia, donde detectaron que existe un “aumento de la ingesta calórica, responsable de los factores asociados con la obesidad y las enfermedades crónicas de la vida adulta”.
Y también detectaron “un progresivo deterioro de la calidad alimentaria, con un incremento en el porcentaje de grasas saturadas y un menor consumo de frutas y verduras”
El relevamiento realizado por el “Colectivo Docente Autónomo” incluyó testimonios como de docentes de General Pico, que contaron que “en algunos colegios les dan un pan solo, con paleta o queso. En otros colegios alfajor o turrón. Mate cocido o chocolatada. Un solo colegio de los 6 que estoy, cada tanto da un yogur o ensalada de frutas. Para alumnos celiacos, un alfajor”, señalaron
“En el colegio de Santa Rosa a los chicos le dan un turrón y un alfajor, y a veces un vaso de leche chocolatada”, aseveraron.
Otros casos testigos aportan: “la escuela de jornada completa cuenta con nutricionista que mide las colaciones y comidas, con un básico nutricional por ración por niño, con un presupuesto fijado con las partidas que destinan a esa escuela. Eso aprendí trabajando en la escuela hogar…. Pero es una excepción. Es real que es diferente la situación en cada escuela”, se lee en el informe del Colectivo Docente Autónomo.
A su vez, mencionan que la partida se actualiza cada seis meses, y se producen atrasos en los pagos. Pero, “en jornada completa no podemos quejarnos, desde que hicieron el comedor el menú es variado con cosas nutritivas y las colaciones lo mismo.”
Otro testimonio asevera que “en Puelén secundaria todos los días té con galletitas, salvo contadas excepciones”,
Análisis
Señalaron que “un alumno pampeano necesita promedio 2700 kcal/día” y aseveran que “no se cumple con el decreto provincial 4488/21”, donde se lee que “Se prohíbe publicitar, promocionar y patrocinar, en los establecimientos escolares o instituciones bebidas azucaradas, y alimentos pertenecientes al grupo 6 de las Guías Alimentarias para la Población Argentina Los turrones y los alfajores pertenecen al grupo 6”, afirman.
Como ejemplo, pusieron una escuela de Santa Rosa, donde la colación pude ser de:
– Un alfajor Guaymallén aporta 38 gramos, tiene aproximadamente 160 kcal, 5.9 g de grasa y 25 g de carbohidratos
– En algunas oportunidades se les da una taza de leche con chocolate. Esta tiene aproximadamente unas 208 kcal y 8.5 g de grasa
– Un turrón Arcor de 25 gramos tiene 98 kcal. El desglose nutricional incluye aproximadamente 18 gramos de carbohidratos, 1.7 gramos de proteína, 2 gramos de grasa total.
“Así las cosas, el estado pampeano aporta a los jóvenes (466 kcal) de las 2700 kcal diarias requeridas, es decir, un 17% del requerimiento energético diario en este caso. Respecto de los carbohidratos, un 10%, un 4% de las proteínas diarias y de grasas, un 21%”, enumeraron.
Ante lo que consideran “el escaso aporte nutricional y su mayor aporte en grasas” se preguntaron, “¿Cuál y como es el aporte que debería hacer el estado a la nutrición infantil en las escuelas?; ¿Por qué no se cumple con la ley vigente en todos los establecimientos escolares de la provincia; ¿Quiénes son los responsables de garantizar la calidad alimentaria en la cadena burocrática del gobierno?; ¿Qué calidad alimentaria para forjar generación futura saludable necesitamos?; ¿Quiénes toman las decisiones que mal nutren a nuestros jóvenes? No es muy difícil comprender que los alumnos mal alimentados no pueden concentrarse ni pensar adecuadamente ante las extensas y perfeccionadas propuestas pedagógicas”, reflexionaron.
Proponen “generar fuentes genuinas de trabajo reemplazando los alfajores y los turrones por tortillas de trigo. Esto se podría encarar desde la forma societaria que más convenga para poder proveer con calidad a las escuelas de un alimento más nutritivo”.
Y añaden: “Analicemos el aporte energético de una tortilla de harina de trigo de 100 g. El poder calorífico de la harina de trigo argentina es aproximadamente de 352 Kcal por cada 100 gramos, con un desglose nutricional típico de unos 72.57 g de carbohidratos, 13.70 g de proteínas, y 2.58 g de grasas por cada 100 g”.
“Dos tortillas de harina de 100 gramos aportan un 25% de kcal diarias necesarias, 45% de carbohidratos, 63% de proteínas y un 2% de grasas”, describen.
“También se podrían incorporar otros cereales y elaborar barras con miel y pistacho pampeano, utilizar insumos culturalmente más autóctonos, como la harina de algarroba, de la cual también se elabora un café”, finaliza la propuesta del Colectivo Docente Autónomo.

