
El presidente de la Cámara de Expendedores de Formosa, Ángel Bigatti, expuso con números concretos cómo el esquema actual de cobros de las tarjetas de crédito termina apropiándose de una porción significativa —y en algunos casos decisiva— de la rentabilidad de las Estaciones de Servicio.
Según explicó el dirigente, la comisión promedio que aplican las tarjetas de crédito es del 1,8 por ciento. En cualquier actividad comercial tradicional, ese porcentaje puede considerarse razonable. Sin embargo, en el negocio de los combustibles el impacto es completamente distinto. “En una estación consignada, cuya comisión ronda el 8 por ciento sobre el precio del combustible, el 1,8 por ciento que se lleva la tarjeta representa el 22 por ciento del ingreso real de la operación. En esa venta, gana más la tarjeta que la estación”, afirmó Bigatti en diálogo con Surtidores.
“Nuestro ingreso bruto real es la comisión que percibe la estación, no el precio final del combustible. Todo lo demás son impuestos y transferencias que no nos pertenecen”, remarcó. Bajo esa lógica, cualquier comisión financiera aplicada sobre el total de la operación tiene un efecto multiplicador negativo sobre márgenes que ya son extremadamente ajustados.
Bigatti contrastó este escenario con el de algunas billeteras virtuales que, según indicó, muestran un criterio más acorde a la realidad del sector. “Mercado Pago cobra alrededor del 0,8 por ciento. Ese porcentaje es razonable y demuestra respeto por los clientes y por la actividad. El problema no es el uso de medios electrónicos, sino el nivel de las comisiones que aplican ciertos actores del sistema financiero”, sostuvo.
El dirigente consideró que esta distorsión debería ser analizada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. “Es importante que esta información llegue a quien hoy tiene la tarea de revisar privilegios y desajustes. El sector financiero está claramente beneficiado en esta ecuación, mientras que las estaciones absorben un costo que no pueden trasladar”, señaló.
“No estamos pidiendo subsidios ni privilegios. Solo que se entienda que una comisión del 1,8 por ciento puede parecer baja, pero en nuestra actividad se lleva más de una quinta parte del ingreso real. Confiamos en que el ministro Sturzenegger pueda intervenir para ordenar esta inequidad y poner límites a un esquema que hoy favorece claramente al sector financiero”, concluyó.

