
La Asociación Alihuen, que preside el exintendente de Santa Rosa, Leandro Altolaguirre, se preguntó “¿Quién paga el cierre y la remediación de los pozos en El Medanito?” y calculó el costo para cada pozo.
Alihuen explicó que “cuando un pozo petrolero deja de producir, no alcanza con ‘apagarlo’. Debe realizarse el cierre y abandono definitivo, un conjunto de tareas técnicas para que el pozo quede sellado y seguro, sin riesgo de pérdidas de hidrocarburos o contaminación de napas. Ese proceso tiene un costo importante y la pregunta de fondo es clara: ¿quién se hace cargo de pagarlo en el yacimiento El Medanito?”
“En pozos convencionales (como los que existen en Neuquén y Río Negro), el costo varía mucho según cada caso. Influyen factores como la profundidad, el estado estructural del pozo, la presión, el estado de la tubería de revestimiento (casing) y la cementación, y si hace falta una intervención con equipos especiales (un workover, que implica sacar y reemplazar componentes internos del pozo para poder repararlo o sellarlo correctamente). También pesan las condiciones de acceso y logística”, señalaron.
“Por eso, las cifras suelen expresarse como rangos orientativos”, indicaron.
Y señalaron que para el período 2024–2026 s estima:
Cierre simple (sin grandes complicaciones): USD 150.000 a 400.000 por pozo.
Cierre típico (requiere intervención, cementaciones, cortes, etc.): USD 400.000 a 1.200.000 por pozo.
Cierre complejo (pozos deteriorados, problemas técnicos, contingencias): USD 1,2 a 3,0 millones o más por pozo.
Como referencia práctica para presupuestar, suele considerarse un promedio cercano a USD 700.000 por pozo (con un rango razonable de USD 400.000 a 1,2 millones).
Pasivo ambiental
Alihuen señaló que “remediar el pasivo ambiental histórico de un yacimiento petrolero significa hacerse cargo de los impactos que quedaron acumulados tras años de actividad y dejar el área en condiciones seguras para el ambiente y las personas”.
Para eso deben “detectar y registrar los lugares afectados: piletas antiguas, derrames, suelos contaminados, residuos y estructuras o instalaciones abandonadas; “Evaluar el riesgo y definir prioridades (por ejemplo, si hay cercanía a viviendas, cursos de agua o pozos de agua)”; Realizar análisis de suelo y agua para saber qué se contaminó, cuánto y hasta dónde llegó”; Diseñar y ejecutar un plan de saneamiento con metas claras y medibles: retirar o tratar suelos, cerrar y limpiar piletas, gestionar residuos con trazabilidad, desmantelar infraestructura fuera de uso y, si corresponde, tratar aguas afectadas”; “Restaurar el terreno, lo que puede incluir nivelación, control de erosión y revegetación con especies nativas”; “Documentar resultados con evidencia técnica (comparaciones “antes y después”) e implementar monitoreo para asegurar que el problema no reaparezca”.
Por último, agregaron que “este enfoque se basa en el derecho a un ambiente sano y en la obligación de recomponer el daño ambiental (art. 41 de la Constitución Nacional), además de los deberes ambientales establecidos por la Provincia de La Pampa (art. 18 de su Constitución)”.

