
Según el INDEC, la tasa de desocupación creció 1,1 punto porcentual respecto al mismo período del año anterior. La Región Pampeana muestra indicadores por encima del promedio nacional, con Gran Córdoba, Gran La Plata, Mar del Plata y San Nicolás entre los aglomerados más complicados.
El mercado de trabajo argentino cerró el año 2025 con señales de deterioro. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), publicada el 18 de marzo, reveló que la tasa de desocupación del cuarto trimestre de 2025 alcanzó el 7,5% de la población económicamente activa (PEA), lo que representa una suba estadísticamente significativa de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo trimestre de 2024, cuando se ubicaba en 6,4%.
En términos absolutos, 1,1 millones de personas buscaban trabajo sin encontrarlo en los 31 aglomerados urbanos relevados por la encuesta, que representan el 63,3% de la población total del país —unos 30 millones de habitantes en las ciudades relevadas.

Un mercado de trabajo bajo presión
La tasa de actividad —que mide la proporción de la población que trabaja o busca trabajo— se mantuvo estable en 48,6%, sin cambios significativos respecto al trimestre previo ni al mismo período del año anterior. La tasa de empleo también quedó prácticamente sin variación, en 45,0%, luego de haber oscilado entre 44,4% y 45,7% a lo largo de 2025.
Sin embargo, detrás de esa estabilidad superficial se esconde una presión creciente sobre el mercado laboral. Si se suman los desocupados abiertos (7,5%), los ocupados que buscan activamente otro empleo (16,5%) y quienes, sin buscarlo, están disponibles para trabajar más horas (6,0%), la presión global sobre el mercado trepa al 30% de la PEA.
La subocupación —personas que trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y quieren más horas— alcanzó el 11,3%, el mismo nivel que un año atrás. En el otro extremo, los sobreocupados —quienes trabajan más de 45 horas semanales— representan el 29,2% de los ocupados.
Informalidad
Cuatro de cada diez trabajadores en Argentina desarrollan su actividad en condiciones de informalidad. La tasa de empleo informal llegó al 43,0% en el cuarto trimestre de 2025, prácticamente igual al 42,0% registrado un año antes. Entre los asalariados, el 36,3% no tiene descuento jubilatorio, lo que equivale a decir que trabaja sin los derechos básicos que otorga el sistema previsional.
Del total de ocupados, el 71,5% son asalariados (9,7 millones de personas) y el 28,5% restante son trabajadores no asalariados, mayoritariamente cuentapropistas (86,9% de ese grupo).
Los jóvenes, los más golpeados
El informe del INDEC muestra con claridad que la desocupación no golpea a todos por igual. Los jóvenes de 14 a 29 años son el grupo más afectado, y la situación empeoró significativamente en el último año. Entre las mujeres de ese rango etario, la tasa de desocupación llegó al 16,8%, una suba de 3,0 puntos respecto al cuarto trimestre de 2024. Entre los varones jóvenes, el guarismo fue de 16,2%, con un incremento de 3,7 puntos. En cambio, para los grupos de edades centrales —de 30 a 64 años— las tasas se mantuvieron estables, tanto en mujeres (5,3%) como en varones (4,5%).
Otro dato que llama la atención es la composición de la población desocupada según el parentesco en el hogar: el 46,7% son hijos, y el 30,2% son jefes o jefas de hogar. La desocupación entre quienes sostienen económicamente un hogar llegó al 4,7%, con un aumento respecto al 3,8% de un año atrás.
En cuanto al tiempo de búsqueda, el 30,9% de los desocupados lleva más de un año buscando empleo sin encontrarlo, lo que da cuenta de un segmento de exclusión laboral de carácter crónico.

