
La carrera extrema se desarrolló con una destacada participación de competidores y una importante presencia de público que acompañó cada tramo del recorrido en Toay. La jornada estuvo marcada por el esfuerzo y la exigencia de un circuito desafiante, donde el barro y el desgaste físico fueron protagonistas.
A lo largo de la competencia, las y los corredores avanzaron con determinación, manteniendo su ritmo pese a las dificultades del terreno hasta alcanzar la meta. La prueba no solo exigió preparación física, sino también fortaleza mental para sobrellevar las condiciones del circuito.
El acompañamiento del público fue uno de los aspectos más destacados del evento. Familias, amistades y vecinos se acercaron para alentar a los participantes, generando un clima de apoyo constante durante toda la jornada.
La propuesta no solo promovió el deporte, sino también el encuentro social y la participación comunitaria, consolidándose como una actividad que combina desafío físico con integración y disfrute colectivo.

