
Imagen ilustrativa: Freepik.
“Un espacio que también ocupamos para resistir”, plantea la autora en esta nota de opinión, a horas de una nueva edición de la maratón “A Pampa Traviesa”.
(Por Isabel Gigli)
Siempre espero la A Pampa Traviesa para aplaudir desde la vereda. Admiro la elegancia del corredor profesional y el esfuerzo del amateur.
Pero este año, yo también voy a estar sobre el asfalto.
Estuve entrenando con mi amiga Orquídea con la tranquilidad de que llegaremos últimas.
Dos mil seiscientos inscriptos en la 41a edición de A Pampa Traviesa. En este marco, además, se celebra el 33° Campeonato Nacional de Media Maratón. El evento no solo definirá a los campeones nacionales, sino que será instancia clasificatoria para el Campeonato Panamericano de Atletismo, previsto para junio de este año en Medellín, Colombia.
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Una vez más Santa Rosa recibirá a corredores élite. La ciudad se cortará al tránsito por unas horas, pero serán pocas personas las que se quejarán.
En 2024, cuando escribía el libro sobre la vida deportista de Radamés González Tamayo, lo llevé en mi auto, con sus cronómetros al cuello, tomando el tiempo de sus alumnos por las calles anegadas por la lluvia torrencial. Fue lo más cerca que estuve de hacer una maratón. Todavía me acuerdo el cansancio y el estrés. Me llevó unos días de recuperación.
Durante dos años traduje en palabras escritas las vivencias de Radamés como deportista. Sentí el calor del verano cubano mientras entrenaba para los Panamericanos de Puerto Rico donde, con veintitrés años, se consagró campeón. ¿Qué se siente correr en el pelotón de punta?, le pregunté.
A sus charlas se sumaron las voces de otros corredores de su época. Desde Nicaragua, Venezuela, Costa Rica, España conversé con referentes del atletismo de una época en que no existían las zapatillas de carbono ni los geles energéticos. A través de conexiones virtuales me acerqué a un mundo que, si no fuese porque en Santa Rosa vive un maratonista de prestigio internacional, no hubiera conocido.
A pocos días de la largada, en la avenida Spinetto, aún se conservan los números que indican la distancia del año pasado y pronto volverán a pintarse.
Para clasificar a Colombia, los hombres tienen que correr los 21 kilómetros por debajo de 1h03m10s y las mujeres de 1h12m10s. Con Orquídea esperamos, para ese tiempo, haber terminado los 5 kilómetros.
La lluvia siempre sabe esperar a que llegue el domingo de la carrera; pero no será un impedimento para encontrarnos en este espacio, que también ocupamos para resistir.

