
Pasó el mundial y el peronismo empieza a definir cómo determinará sus candidatos para las elecciones del año que viene. Ninguno quiere internas, por más que las declamen. Ninguno es ninguno, tampoco el intendente de Santa Rosa. Milei le sacó provecho al Mundial que siempre se devora todo. Ravier sigue sin sacárselo a su rol, la sigue pifiando. Extraño voto radical.
(Por Javier Urban ) Si el postergado Congreso del Partido Justicialista finalmente se celebrara, veríamos a todos los “dirigentes” fuertemente abrigados. Los veríamos enfundados en sus camperas por sobre buzos, pulloveres, camisetas…y no sería para lucir camperones ni siquiera para atemperar el frío…lo que en sentido figurado queremos marcar es que, pasado el Mundial y con sus nombres dando vueltas como eventuales candidatos, lo que ninguno de ellos quiere, es que “les cuenten las costillas”.
La historia del PJ La Pampa desde la restauración democrática en 1983 tuvo trascendentales elecciones internas que, de alguna manera, reconfiguraron al peronismo provincial o de la ciudad capital. Naturalmente la primera de esas contiendas fue la que definió al candidato a gobernador que llevaría el PJ en aquellos históricos comicios del 30 de octubre de 1983. La victoria de Rubén Marín sobre Aquiles Regazzoli le dio forma a lo que sería el derrotero del peronismo pampeano casi que hasta nuestros días. La compulsa entre Oscar Jorge y Rodolfo “Pildoro” Gazzia por la candidatura a la intendencia de Santa Rosa entrados los años 90, ratificó la hegemonía marinista también en la ciudad capital y, poco más tarde la disputa entre Carlos Verna y Mireya Regazzoli por la candidatura a senador/a también fue significativa porque catapultaba al ingeniero, aunque justamente, también, la existencia de una oposición interna frente al dominio absoluto que se pretendía desde la línea Convergencia. Tras la gestión inicial de Verna como gobernador, se dio la interna decisoria para su consolidación como líder del peronismo pampeano del nuevo siglo, ya que, en su nombre, Jorge, doblegó a Marín. Fue desde el kirchnerismo (que mucha demencia debió fingir para considerarlo propio) que el “Ningo” desafió esa hegemonía. Pero su candidato, Fabián Bruna, sucumbió ante el propio Verna. Y así llegamos a la última gran interna que fue por el municipio capitalino cuando, en los albores de 2019, Luciano di Nápoli se quedó con la candidatura a intendente que también pretendía Jorge Lezcano.
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Casi que bastan los dedos de una mano para contar las veces que en más de 40 años hubo internas en el PJ. El reconocimiento a los fuertes liderazgos que tuvo el peronismo en esas 4 décadas hizo que, quienes aspiraran a ocupar cargos de conducción generalmente encontraran un espacio sin necesidad de confrontar, sobre todo, porque una simple evaluación de sus potencialidades electorales, les permitían observar que lo que se les ofrecía sería más redituable que lo que podrían conseguir en una interna con inexorable destino de derrota.
Es así que llegamos a este momento tan particular de la historia en que las mismísimas instituciones democráticas están puestas en cuestión y donde hasta el propio gobernador Sergio Ziliotto ha dicho que “es un enorme, pero lindo desafió elegir entre más de uno que tenga potencialidad para ganar una elección, hay varios compañeros y compañeras que se sienten con entidad, y bienvenido sea, tenemos que tener capacidad de elegir al mejor o la mejor y, si no nos ponemos de acuerdo, se elegirá en una interna”.
Pero la interna es una competencia donde, al que no gana sólo le queda la “obligación” de acompañar, y, sobre todo en el peronismo, donde casi funge como su verdad número 21 aquella máxima que establece que tras una interna “todos solidarios con el que gana”, y atravesar el desierto que tendrá por delante. Todo eso lleva a que varios puedan sentirse con la potencialidad de la que hablaba el gobernador, y declamar la necesidad de una interna, pero animarse a llevarla adelante es otra cosa. Desafiar al poder constituido es otra cosa.
Hoy por hoy efectivamente son varios los nombres que suenan (o hacen sonar otros, pícaramente, porque también ha sido máxima aquello de que “el que suena, suena”), pero todos ellos, todos, esperan la bendición para ser ungido como el candidato de la unidad. Todos saben que la omnipresente hegemonía de Verna, sumada a la estructura gubernamental de Ziliotto, erigen a ambos como los portadores de la lapicera con la que se anotaría el nombre del candidato o candidata y que, después, será utópico que alguien se enfrente internamente al elegido. Por eso, la estrategia de todos es seducir a quien o quienes deben definir. Ninguno está dispuesto a sacar los pies del plato.
Es más, hay uno que tiene como estrategia la exhibición de su reclamo de internas para que lo terminen consagrando sin que las haya. di Nápoli cuenta con el antecedente de haber desafiado al poder que supuestamente quería otro candidato para representar al peronismo en las elecciones del 2019 en Santa Rosa e insiste en que se lo vea como capaz de atreverse a lo que ningún otro porque aquella vez ya lo hizo y ganó. Pero ya el año pasado quedó demostrado que para animarse a tanto no le da. En el 19 solamente había sido el elegido para que Cristina empezara a volver en la Argentina. En una Santa Rosa demostradamente kirchnerista, Luchy Alonso convenció a la ex presidenta que se podía ganar y lo postularon. Y, como no podía ser de otra manera, ese empuje fue imbatible. Quien fue adversario de Copete lo dijo “se me cruzó Cristina”, no hubo vueltas.
Después de eso, di Nápoli renegó de Luchy Alonso, de Cristina y del kirchnerismo. Esa fue su forma de diferenciarse, “chupado” por tiempos creyendo que el clivaje kirchnerismo-antikirchnerismo, es lo que funciona, y, sobre todo, el «no volvamos al pasado». Y ahí se inscribió para reclamar el año pasado los lugares de conducción que en el peronismo provincial tiene el sector kirchnerista y como no se los dieron amagó con una interna en que la aspiraba a obtener el 20% de los votos, y tuvo que terminar bajando la lista, que había armado, porque no sólo no pudo reunir los avales suficientes, si no que ni a la propia lista pudo completarla. No le dio ni para armar listas en la mayoría de las unidades básicas de Santa Rosa.
En aquel momento dijo que lo habían proscripto y desde entonces asegura que “el llamado a la ‘unidad’ suena lindo, pero puede ser una cortina de humo, una etiqueta tras la que se esconden, utilizando las herramientas institucionales del partido, quienes no pueden revalidar sus títulos en una elección”. Semejante discurso parecía un interés real en competir internamente y hasta se llegó a especular conque intendentes a los que se llamó no alineados como Fernanda Alonso (Gral Pico), Ariel Rojas (Toay) y Adriana García (Winifreda), podrían llegar a considerar esa necesidad. Hasta que se aventuró en dar otro paso. Embaló al intendente de Lonquimay, Manu Feito para que armara otro Partido y puso a sus funcionarios, para teñirlo de copetismo, a laburar en eso
Estar dispuesto a ir por afuera del PJ no hace más que revelar que no es real que considere que “la única forma de ordenarse es con una interna, como parte de un proceso de renovación generacional del peronismo”, si no que no está dispuesto a aceptar que el candidato del PJ sea otro/a que no sea él. Y que si así no fuera, está dispuesto a restarle votos al peronismo.
Y hasta ahí llegó el acompañamiento de sus pares. Lejos de lo que pretendieron instalar sus trolls de que era una rebelión del peronismo del interior, aquellos intendentes tomaron inmediata distancia y hasta Taco Marín, que se había insinuado como el elegido para ser el precandidato a intendente capitalino, jugando de su lado en la interna, en la gira que viene llevando por localidades del interior, en Colonia Baron, habría dicho que “no, sacar los pies del plato, no, yo soy y seré peronista”.
Dos proyectos de provincia
Ya lo había afirmado cuando en el correo de lectores de La Arena señaló que su gestión estaba preparando a Santa Rosa para aprovechar Vaca Muerta, lo que hoy por hoy no es más que legitimar el RIGI, que habilita a las multinacionales a explotar los recursos naturales sin dejar un centavo en nuestro país. Y ahora, para estar en línea con los tiempos que corren, donde nos gobierna el más cipayo gobierno en la historia nacional, el más anti obrero y anti clase media, el más anti industrial, anti ciencia nacional, anti Estado protector, y el más destructor de la salud y la educación públicas, el más indiferente al porvenir de las futuras generaciones, el más favorable a la extranjerización y desintegración territorial del país; di Nápoli avanzó aceleradamente con la ampliación de facultades del Ente Municipal de Servicios Urbanos que, no es más que una sesión de funciones que históricamente fueron desarrolladas por trabajadores y trabajadoras en distintas áreas municipales, habilitando la incorporación de personal bajo la Ley de Contrato de Trabajo, por fuera del régimen previsto para el empleo público municipal en la Ley 643, o sea que avanza decididamente con un ajuste premeditado, de onda liberal, de la planta permanente de la Municipalidad.
Correctamente lo planteó la ATE marcando que «si el municipio necesita ampliar los servicios de atención al público, producir más asfalto, realizar más obras o fortalecer el mantenimiento de la red de agua, la respuesta debe ser invertir en las áreas municipales, incorporar más trabajadores de planta permanente y garantizar las mismas condiciones laborales para todos y todas». Lógica peronista ¿o no?

Diametralmente opuesto a ese modelo, Ziliotto sigue caracterizando su gestión haciendo al Estado Presente. Reclamando una vez más que se le transfieran la finalización de las obras del PROCREAR para generar trabajo y cubrir en parte el déficit habitacional, frente al jefe de gabinete de la Nación, el gobernador pampeano da muestra de su pertenencia peronista, anunciando en Toay el llamado a licitación para la ejecución de la obra integral de desagües cloacales y desagües pluviales del barrio Lowo Che, la zona de mayor crecimiento poblacional de la provincia, con una inversión que supera los 24.600 millones de pesos. También anunció la construcción de una nueva cisterna de abastecimiento de agua potable con capacidad para cinco millones de litros, conectada al Acueducto del Río Colorado mediante una estación de bombeo que permitirá mantener el suministro durante tres días ante eventuales interrupciones del servicio. Acá la inversión será de 4.232 millones de pesos. “La Pampa sigue haciendo obra pública, sigue entregando viviendas y sigue dando créditos para que las familias puedan acceder a la casa propia. Tenemos independencia económica para administrar y decidir qué hacemos con nuestra gente», sostuvo Ziliotto.

Milei ganó en el Mundial
Más allá de que después de la histórica victoria ante Inglaterra, la bandera desplegada por los muchachos de la Selección, le pegó una piña en la mandíbula a una casa de gobierno que hizo causa común con la FIFA, y dijo que instalar a Malvinas en la cancha a través de trapos y remeras era una provocación. Algo que, que lo diga la FIFA, vaya y pase, ponele que son las reglas de juego, pero que el presidente sea socio de que la palabra povocación sea sinónimo de Malvinas, no, todo tiene un límite. Y me parece, entonces, que el gobierno que maneja, lidera, o pónganle ustedes el verbo que quieran, el tipo que tiene la foto de Margaret Thatcher en su despacho, sufrió, esa tarde, una enorme derrota. Claro que sí, porque que esa bandera estuviera prohibida por la frialdad del reglamento, de ese mismo reglamento que le prohibió a Haiti una camiseta homenajeando su independencia, era esperable, porque es el poder real del fútbol, que es la derecha. Pero que un gobierno argentino acepta ese pataleo, es muy fuerte. Esa bandera solamente decía, las Malvinos son argentinas, y los muchachos de la selección la exhibieron, le pese a quien le pese. Incluso, y sobre todo, al presidente que tenemos.
Ahora, el energúmeno pendenciero, más allá de eso, decía, durante el bochornoso Mundial, en algún “tiempo de hidratación”, concesionó la Cuenca del río Paraná, por donde canalizábamos más del 90% del comercio exterior nacional.
También, en otro período hidratante, el Congreso colonizado, alcanzó el quórum para avanzar con el «Súper RIGI», dos, proyecto que prevé beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para proyectos de inversión superiores a los mil millones de dólares. Ni más ni menos que extractivismo minero, energía y actividades vinculadas a los tecno-billonarios.
No fue menos el Senado, donde con 35 votos a favor y 32 en contra, aprobaron la extensión en el cargo del juez laboral Víctor Pesino que así podrá mantenerse durante cinco años más en la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo a pesar de haber cumplido 75 años. Es que favor con favor se paga y Pessino fue quien, como quería el distópico gobierno, revocó la suspensión de la aplicación de la recientemente sancionada Reforma Laboral y quien también firmó la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica. Impunidad a cielo abierto. Eso fue en el marco de la aprobación de casi 30 pliegos para ocupar diferentes cargos en el Poder Judicial, también aprobados por los senadores que pasarán a cobrar más de $11 millones luego de un nuevo acuerdo salarial en el Congreso.

Lo único bueno es que, ante la falta de votos suficientes para darle media sanción en el Senado al Proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada, que propone eliminar las restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros, el oficialismo pidió que la sesión pasara a cuarto intermedio hasta el 6 de agosto. Seguramente en esto, mucho tuvo que ver el “banderazo” Malvinero en el campo de juego. Pero no debemos distraernos, porque este gobierno cipayo, y sus senadores traidores, seguirán intentando introducir la derogación de la Ley de Tierras, y la nueva con gravísimas modificaciones. Ambos cipayos (gobierno y senadores con peluca) tienen mucho en juego con el proyecto de esta Ley. Deben eliminar el tope a manos de extranjeros, ya sea a nivel nacional, provincial y departamental. Pero, típico de nuestro país, “hecha la ley, hecha la trampa”, esos capitales foráneos se apropian de nuestras tierras, a través de sociedades nacionales, comúnmente, testaferros.
En la semana, la diputada de Río Negro, Odarda, advirtió que podrían existir riesgos geopolíticos, “a esta altura me permito pensar que hay algo más que la compra de tierras, porque vinieron a la Argentina coincidente con el ataque de Irán sobre bases de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos”. Y agregó: “Emiratos Árabes Unidos es un aliado tanto de Israel como de Estados Unidos. Y que este señor (emir) venga aquí, a la zona, le hace pensar a uno que piensan en Argentina como refugio. Tal vez, en el campo que está pegado, el del inglés Joe Lewis, de la conocida usurpación de Lago Escondido”.
Y, como si todo fuera poco, en el Mundial, como signo de “fin de ciclo”, las petroleras extranjeras, con operaciones en Argentina, reiniciaron las remesas de utilidades a sus casas matrices del exterior.
Resumiendo, se giraron más de 500 millones de dólares, en apenas dos meses. Las empresas que ya están remesando, son Total Energies, Chevron y Shell. La flexibilización permitió fuga de utilidades por más de 1.500 millones de dólares en el primer cuatrimestre, liderada por sectores extractivos.
Frente a eso, pareciera ser que ahora sí, tenemos algo para ilusionarnos. La CGT acordó instrumentar un plan de lucha, que comenzará mañana, acompañando la marcha de jubilados, que se hacen desde el primer momento de asumido el energúmeno pendenciero, porque no hay que olvidar que se instrumentó en diciembre del 23 una devaluación del peso del 118%, el cual no se pudo recuperar íntegramente, hasta el día de hoy, por parte de los haberes jubilatorios mínimos, que son el 70% del total de la población pasiva. Encima de sufrir el escarnio del congelamiento de un ínfimo bono, de 70 mil pesos, a partir de marzo 2024, cuando comenzaron a percibir, recién tres meses después, la nueva fórmula basada en la inflación, dibujada dos meses antes.
El plan cegetista, es sostener la presencia de los sindicatos todas las semanas, no solo el 22, todos los miércoles a partir de esa fecha. “La idea es organizar una ingeniería con compañeros de distintos sindicatos, irse dividiendo para evitar los descuentos de horas que hacen en algunas empresas” dicen desde la central obrera que se expresa diciendo, “cambió el clima social. La situación económica está cada vez peor y los reclamos para que la CGT hiciera algo aumentaron. La protesta social va a ser mejor recibida”, dijeron.
Ravier sigue en perdedor
Y lo que se presumía podría ser una oportunidad de amplia visibilización para Javier Ravier, el ejercicio de la vocería del presidente, por ahora viene siendo un desencanto para propios y extraños, le tipo no pega una.
Si fueron escandalosas sus dos primeras conferencias de prensa, en la primera, defendiendo las restricciones impuestas a los periodistas acreditados, para después derrapar con el consejo de “abrigarse”, por lo que tuvo que disculparse el día siguiente; y en la segunda teniendo que admitir a regañadientes que Adorni, después de su caída en desgracia, aún conservaba su custodia y los tres vehículos que lo llevan a todas partes; lo de la semana pasada fue calamitoso para él.
Señalado ya como un próximo ex, porque el 9 de julio pasó un día fatal. Primero siendo el único funcionario al que Milei le hizo “oso” cuando dispuesto estaba para recibir el abrazo que a todos les dispensaba el presidente cuando llegó al tedeum (desprecio que en la liturgia del mandatario viene siendo el paso inicial de una inminente eyección) del cual, al Salir se lo vio marchar cual furgón de cola detrás de quienes caminaban con Milei y posteriormente excluido de la Mesa Política que encabezó Karina en la Rosada. Todas señales que lo estarían mostrando en la cuerda floja.
Pero además la pasó muy mal, casi como cualquier defensor que en la cancha de fútbol haya tenido que cumplir con la misma función, teniendo que salir al cruce de Lionel Messi, nada menos, cuando éste dedicó los éxitos de la Selección “a esa gente que no llega a fin de mes, que no tiene trabajo o que la vive peleando”, mostrando su satisfacción por “poder regalarle una alegría a ellos”. Esa descripción de la realidad fue tomada como un pronunciamiento y el vovocero tuvo que salir a decir en Infobae “no coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes, no dudo de que hay personas que atraviesan esa situación, pero decirlo de manera general da la sensación de que todos viven la misma realidad». ¿Qué otra cosa podría haber dicho desde el rol que ocupa? Dio lástima.

Pero lo peor fue la payasada que se mandó respecto a la cuestión Malvinas, puesta en la mesa de discusión por el banderazo de los jugadores de la Selección. Twiteó lo de “Siendo una república bananera, jamás recuperaremos las Malvinas” para luego enredarse con que había sido “malinterpretado” por algunos periodistas y medios de comunicación con “mala fe”; y que lo que había querido decir es que “el kirchnerismo ha hecho mucho daño en la Argentina, ha dejado una economía rota, desequilibrada. (…). Hizo mucho por convertir a la Argentina en un país bananero. Eso no quiere decir que yo afirme de ninguna manera que lo seamos”. Nada que ver con lo que twiteó, pero el hombre está “sin saber que trole hay que tomar para seguir”.
Extraño voto
Y llamó mucho la atención lo que hizo el senador radical Daniel Kroneberger en la sesión del jueves. Habíamos dicho que su voto, respecto a la ley de extranjerización de tierras podría constituirse en todo un guiño para que en Casa Rosada interpretaran que un eventual gobernador radical en La Pampa podría serles de una utilidad importante y, entonces, desactivar (como quiere Karina) a LLA provincial sumándola a la Alianza que lleve a Martín Berhongaray como candidato a mandatario. Como dijimos el proyecto no se trató, pero sí la continuidad como juez de Pessino, el que favoreció a Milei con su rechazo a la objeción de la ley de precarización laboral y el presidente se lo agradeció prorrogando su vida activa como juez. Entre los 35 votantes que apoyaron lo que Milei quería, no estuvo el voto de Kroneberger (si el de Victoria Huala, la macrista) y ¿qué pudo haber eso significado? ¿Será que Berhongaray no está dispuesto a ponerse la peluca aun a riesgo de no contar con el apoyo libertario?

