
La lista Rosa y Verde, que busca la conducción de UTELPa Santa Rosa, sorprendió al presentar una lista con un hombre cis (varón que se identifica como tal y cuyo sexo asignado al nacer coincide con su identidad de género) en un sindicato de amplia mayoría de mujeres.
Al ver la lista de la agrupación Rosa y Verde llama la atención que para la Secretaría de Género postule a Ariel Gonzalo Barrionuevo, un hombre que nació y vive como un varón.
Y llama la atención porque las políticas de género se pusieron en práctica para reconocer el derecho de las mujeres y diversidades, postergados por años en una sociedad masculinizada y machista.
En cambio, en la lista oficialista, la candidata a secretaria de Género es una mujer: se trata de Yésica Redondo Buri, docente y militante feminista. Con ella, el oficialismo le da continuidad a las políticas de género en el ámbito gremial, que siempre estuvieron a cargo de mujeres.
Incluso, la UTELPa se caracteriza porque, a lo largo de su historia, las conducciones estuvieron encabezadas por mujeres. Y no por un “feminismo al revés” sino porque la gran mayoría de las personas que se desempeñan en la docencia, son mujeres.
Según un informe del Ministerio de Trabajo de la Nación de 2016, apenas el 18% de las secretarías, subsecretarías y prosecretarías de los sindicatos argentinos está a cargo de mujeres. De ese porcentaje, el 74% corresponde a áreas de género, igualdad o servicios sociales. Un relevamiento posterior del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) sobre 140 asociaciones sindicales arrojó que las conducidas por mujeres representan menos del 5% del total.

UTELPa es una excepción en ese mapa: su conducción provincial y la mayoría de sus seccionales están a cargo de mujeres, en un gremio cuyas representadas son mayoritariamente mujeres.
La docencia carga con una historia: se la pensó como una extensión de las tareas del hogar, y eso desvalorizó el trabajo de quienes enseñan. Esa construcción no se desarma sola. Se desarma adentro de los sindicatos, con espacios que permitan repensar el rol docente desde una perspectiva de género.
Sobre la función concreta de la Secretaría de Género, llegan docentes que traen encima experiencias de discriminación que muchas veces nunca contaron en ningún otro lado. Lo primero que hace falta ahí es escucha. Y en ese tipo de situaciones, la escucha activa puede fluir cuando quien está del otro lado conoce de primera mano lo que se está contando. No es solo acompañar. Es diseñar política sindical: protección, participación, condiciones de trabajo. Un sindicato mayoritariamente de mujeres tiene la responsabilidad de seguir empujando esa participación, sobre todo en los lugares donde se decide.
El próximo jueves, a las diferencias entre oficialismo y oposición, se suma esta llamativa decisión política, donde la Rosa y Verde (a sabiendas o por error de cálculo) toma partido por las políticas del gobierno nacional de Javier Milei, que borró el ministerio de la Mujer, desfinanció el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable y eliminó las políticas de protección de las personas en situación de violencia de género.

