
Alfi es uno de los proyectos presentados en la Feria Provincial de Ciencias. El asistente con inteligencia artificial busca acompañar a adultos mayores con Alzheimer colaborar con ellos día a día. “Nuestra idea es poder proyectarlo a más gente, ya sea para uso particular en casas o capaz como alguna clase de apoyo o en geriátricos o en hospitales”, contaron Agustín y Celeste.
En la recorrida por la Feria Provincial de Ciencias que se desarrolló en el colegio Marcelino Catrón, un asistente con inteligencia artificial llamó la atención del cronista de Plan B.
Agustín Echeverría y Celeste Gómez dialogaron brindaron detalles sobre Alfi, la aplicación que interactúa con adultos mayores y se transforma en un asistente que los acompaña día a día. La idea surgió de una experiencia personal de Celeste, que fue acompañante de una persona con Alzheimer durante nueve años.
“Alfi es un asistente con inteligencia artificial para el acompañamiento de las personas mayores, los adultos mayores. La idea está basada en una experiencia de mi compañera con una persona muy querida que tenía Alzheimer, de avanzada edad y se dio cuenta de que a veces un asistente podía ayudarla con su día a día y evitar de que se degrade mucho más rápido como lo haría una persona más solitaria”, contó Agustín.
“El asistente es un dispositivo electrónico. Es como una minicomputadora que tiene una cara como para que la persona pueda interactuar de manera amena y tiene como respuesta en base a lo que le pregunta. Puede tener conversaciones también fluidas y también tiene recordatorios para las pastillas, también le pregunta cómo está, si necesita ayuda. Viene acompañado con una aplicación de que si llega a notar que está triste o le pasa algo, le avisa a un familiar más cercano”, amplió.
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Por su parte, Celeste explicó que Alfi no necesita conexión a Internet. “Nosotros creamos unas charlas ya preconfiguradas que eran basadas en este cuidado en adultos mayores durante nueve años y me di cuenta que era un patrón a veces muy repetitivo, en algunas cosas”.
“A veces también, bueno, nosotros las personas, cuando cuidamos a alguien sentimos cuando fallece la persona nos ponemos muy tristes, ¿No? También a veces repetir tantas veces las cosas a veces también puede agotarnos. Entonces este asistente lo resuelve. No es que quiera reemplazar al humano, sino que lo acompaña, lo complementa, inclusive lo conecta con la familia”, destacó Celeste.
“Por ejemplo, si el adulto mayor, por ejemplo, necesita hablar con un familiar que más quiere, que lo tiene ahí en la aplicación, Alfie se lo puede comunicar, se lo manda vía mensaje, como una especie de WhatsApp, pero desde una aplicación. Así, el hijo puede saber si él quiere que lo llame, o si se tomó o no a medicación”, contó Celeste.
“El aparato puede funcionar sin internet. La idea es hacerlo lo más autónomo posible. Pero capaz hay algunos aspectos, por ejemplo, el envío de mensaje o consultar, no sé, aspectos del clima o de hora que capaz lo requiere en un momento. Pero estamos tratando de hacerlo lo más autónomo posible. La idea es que sea portátil y que la persona pueda llevarlo consigo también, no dejarlo en la mesa”, agregó Echeverría.
Celeste dijo que la idea surgió a partir de una experiencia personal, con un familiar. “Esto surgió con una muy buena amiga, de hecho, ustedes seguro la conocen, es la doctora Enma Rodríguez Yep. Fui acompañante de ella durante nueve años. Y, bueno, pude ver desde los comienzos de su enfermedad el deterioro cognitivo hasta, lamentablemente, el final. Ese final fue muy doloroso para mí y eso hizo de que yo no pudiera cuidar a otro adulto mayor”. “Entonces, eso me inspiró para poder crear a Alfi y, bueno, junto con mi compañero lo pudimos hacer en modo físico”, agregó.

Consultado sobre cuánto tiempo les llevó el proyecto, Agustín dijo que la idea la planteó Celeste el año pasado. “Y desde ahí nos pusimos a armar, a planificar componentes, estructura del cerebro, programación y el diseño también de la carcasa. Estamos, más o menos, desde febrero del año pasado armándolo”.
“Nuestra idea es poder proyectarlo a más gente, ya sea para uso particular en casas o capaz como alguna clase de apoyo o en geriátricos o en hospitales, en lugares donde se requiera una atención que una persona no puede estar 24-7, sino que esto pueda ayudarlo. No reemplaza, pero ayuda”, indicó.
“La aplicación tiene voz -agregó Celeste- de hecho, le hicimos una voz muy amistosa para que el adulto mayor sienta cómodo al hablar con él. Es una voz bastante natura y, al conversar bien fluido, es muy amable. De esa manera, la persona también se siente cómoda conversando y quizás contándole sus cosas. Decidimos poner una cara porque justamente los adultos mayores, tanto los de ahora como los del futuro, nos acostumbramos a veces a hablar a la cara. Y nos es más familiar a veces ver un ojo o una carita sonriente. Entonces eso hace de que nuestro cerebro se inspire y podemos conversar con él”, finalizó.

