
El exintendente de Santa Rosa y referente de la organización ambiental Alihuen, Leandro Altolaguirre, se refirió a las intervenciones realizadas sobre caldenes y otras especies nativas de la Reserva Natural Urbana “Los Caldenes” y planteó la necesidad de analizar su impacto y los criterios utilizados. En un documento difundido por Alihuen, el especialista destacó el valor ambiental y cultural del caldén para la provincia y propuso fortalecer las medidas de conservación del espacio.
“La situación generada por la poda severa y la mutilación de numerosos caldenes y otras especies nativas en la Reserva Natural Urbana ‘Los Caldenes’ de Santa Rosa vuelve a poner en debate el modo en que deben gestionarse los espacios naturales protegidos dentro de las ciudades”, sostuvo Altolaguirre.
El especialista recordó que la reserva se encuentra categorizada como ‘Reserva de Paisaje Protegido’, categoría V dentro del Sistema Provincial de Áreas Protegidas de La Pampa, y señaló que “constituye un área natural protegida cuyo objetivo es conservar, dentro de la ciudad, una muestra representativa del bosque nativo de caldén, especie emblemática de La Pampa”.
Altolaguirre también hizo referencia al proceso de elaboración del Plan de Manejo de la reserva. “El 3 de junio de 2022 se suscribió el acta de compromiso para elaborar el Plan de Manejo de la reserva”, indicó, y recordó que posteriormente dicho plan fue elaborado por la Municipalidad de Santa Rosa y aprobado mediante la Disposición N.º 60/23, del 6 de febrero de 2023.
Según su interpretación, “la reserva no debe ser considerada un parque ornamental con árboles aislados”, sino “un sistema ecológico integrado por árboles, arbustos, suelo, fauna, regeneración natural, madera muerta y múltiples relaciones biológicas”.
Al referirse específicamente a las tareas realizadas sobre los ejemplares, Altolaguirre sostuvo que “la poda severa de un árbol nativo sano puede reducir su copa, alterar microhábitats y debilitarlo frente a enfermedades, sequías, plagas y vientos”.
También consideró que, en el caso de los caldenes maduros, “sus cavidades, ramas, corteza y materia orgánica asociada brindan refugio y alimento a aves, insectos y otros organismos”, y agregó que “incluso las ramas secas pueden cumplir funciones ecológicas”.
El referente de Alihuen aclaró que, a su criterio, la seguridad de las personas debe ser una prioridad, aunque consideró que “toda intervención debería responder a un riesgo cierto de caída, una enfermedad avanzada, una interferencia inevitable con infraestructura o una emergencia comprobable”.
En ese sentido, propuso que se aplique “la alternativa menos destructiva, con diagnóstico individual y seguimiento posterior”.
Otro de los aspectos planteados por Altolaguirre está relacionado con la información disponible sobre las intervenciones realizadas en la reserva: “Una poda ornamental o una mutilación generalizada podría entrar en tensión con los objetivos de conservación del Plan de Manejo”, afirmó, al considerar que “los criterios aplicables a calles, plazas o jardines no pueden trasladarse automáticamente a un remanente de bosque nativo”.
En su presentación también mencionó la Nota N.º 028/26, de fecha 22 de julio de 2026, y señaló que allí “se informó que no se habían registrado modificaciones al Plan de Manejo ni comunicaciones sobre cambios significativos en el uso o las características ambientales de la reserva”.
A partir de esa situación, planteó que “resulta necesario determinar si la intervención fue comunicada, si contó con evaluación técnica, quién la autorizó y ejecutó, cuál fue su alcance y qué medidas de reparación o monitoreo se prevén”.
Además, propuso que puedan conocerse “el listado de ejemplares intervenidos, su ubicación, los informes técnicos y las autorizaciones correspondientes”.
Finalmente, Altolaguirre sostuvo: “En el Día Provincial del Árbol, preservar el caldén implica proteger un ecosistema y no solo conservar árboles aislados”.

