
La viceintendenta y presidenta del Concejo Deliberante de Santa Rosa se refirió a las recientes declaraciones presidenciales sobre la morosidad y contrapuso los datos del Banco Central con la pérdida del poder adquisitivo. Advirtió que el uso de la tarjeta de crédito responde hoy a la necesidad de financiar alimentos y servicios básicos.
La viceintendenta de Santa Rosa y presidenta del Concejo Deliberante, Romina Montes de Oca, cuestionó duramente el análisis del presidente Javier Milei sobre las causas del incremento del endeudamiento en los hogares argentinos: «Hay algo que el Gobierno de Javier Milei parece no querer mirar: detrás de cada número de la economía hay familias, trabajadores y trabajadoras que todos los días hacen malabares para llegar a fin de mes», expresó. Frente al argumento oficial que atribuyó la morosidad a la compra de electrodomésticos, sostuvo que la ciudadanía acude al financiamiento privado para cubrir consumos esenciales.
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La postura expuesta por la titular del cuerpo deliberativo santarroseño se apoyó en los indicadores del Banco Central de la República Argentina, que registraron un índice de mora del 12,8% en las financiaciones a las familias durante el mes de junio. En ese sentido, citó el posicionamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y enfatizó: «Hoy hay familias que recurren a la tarjeta para comprar alimentos. Personas que financian el supermercado porque el sueldo se termina antes que el mes».
Diagnóstico económico y duras críticas al modelo
En su análisis sobre la coyuntura socioeconómica, Montes de Oca contrapuso la agenda del Ejecutivo nacional con la realidad de los barrios de la capital pampeana y remarcó la presión que generan los aumentos en alquileres, luz, gas, transporte y medicamentos: «Cuando los salarios pierden frente al costo de vida y las tarifas aumentan, las familias tienen cada vez menos alternativas: dejan de consumir o se endeudan para sostener lo indispensable», manifestó.
Asimismo, advirtió sobre las consecuencias en cadena que la caída de la actividad genera en la industria, la construcción y el comercio minorista local. «No son familias irresponsables. No son trabajadores que se endeudaron porque quisieron un televisor nuevo», concluyó la viceintendenta, al tiempo que exigió una revisión del rumbo oficial: «Cuando un pueblo se endeuda para comer, el problema no está en la gente. El problema está en el modelo económico».

