
Este viernes se reúne la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados de la Nación para tratar el ataque permanente del gobierno libertario a la prensa. Cuando estaba Adorni se eliminaron acreditaciones, se dispuso una persecución militar en la Rosada cuando los periodistas salen de la Sala de Prensa, que fueron sostenidas por Adrián Ravier. A eso se le suma el robo del mes pasado.
En la convocatoria a participar del plenario, el vicepresidente, Nicolás Trotta, manifiesta que la convocatoria se hace “ante la gravedad institucional de los hechos” que ese cuerpo parlamentario “tiene la obligación de tratar”.
“El cierre de la Sala de prensa de Casa de Gobierno y la cancelación masiva de acreditaciones, la denuncia penal contra periodistas por filmar en el interior de la Casa Rosada, los episodios de represión hacia periodistas y fotorreporteros, y la escalada sostenida de agravios y hostigamiento del Poder Ejecutivo Nacional hacia el periodismo argentino, que no ha cesado”, dijo.
“Nos preocupa asimismo la creciente ola de violencia verbal hacia los y las trabajadoras de prensa, que agrava un cuadro ya alarmante y exige una respuesta institucional a la altura. Como legisladores, entendemos que es nuestra responsabilidad mediar y contribuir al normal funcionamiento institucional entre el Poder Ejecutivo Nacional y los sectores de prensa, y esta comisión es la herramienta natural para hacerlo”, añade.
El encuentro se hace ante “la reiterada e injustificada negativa de la presidencia de la comisión a convocarla, pese a los sucesivos pedidos formales ya elevados por los diputados y diputadas integrantes de este cuerpo, el último con fecha 24 de agosto, sin que ninguna iniciativa con giro a esta comisión haya recibido tratamiento”, expresa la nota convocante.
“Frente a esa parálisis deliberada, hemos resuelto autoconvocarnos, haciendo uso de las facultades reglamentarias que nos asisten para visibilizar estos asuntos pendientes de debate. Asimismo, consideramos indispensable incorporar a este encuentro el tratamiento de los discursos de odio, agravios y descalificaciones proferidos por el Presidente de la Nación y por funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional hacia el periodismo argentino, relevando en la ocasión los proyectos legislativos presentados al respecto”, se lee.
“Entendemos que estas expresiones resultan contrarias a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y podrían configurar una vulneración del artículo 14 de la Constitución Nacional, así como de la Ley N.° 23.592 de Actos Discriminatorio”, concluye el comunicado difundido por Trotta.
Testimonios
El sitio Parlamentario.com consultó a distintos periodistas de la Rosada. Uno de los más atacados es Emiliano Russo de Clarín.
En la nota firmada por Fernando Ramírez, presidente de APERA, una de las agencias invitadas a la comisión, cuentan que Russo señaló que “el robo de alimentos y otros objetos en la Sala de Periodistas de Casa Rosada resulta grave por la intromisión de desconocidos en un lugar reservado para los acreditados. Todos los focos se posaron sobre Casa Militar, cuyo personal es el encargado de cerrar las puertas de ese salón”.
“Hasta el momento -precisó Russo- no hay información sobre lo sucedido ni imágenes de las cámaras de seguridad”.
Acerca de la relación del Gobierno con la prensa, describió que “sigue siendo tensa: continúan las restricciones a la circulación lo que impiden el normal desenvolvimiento de la cobertura periodística en la sede del Gobierno nacional”.
“En mi caso, tengo restricciones de ingreso desde hace un año y medio”, denunció el periodista.
Por su parte, Alejandro Gomel, de Radio Splendid, sostuvo que hay un “amedrentamiento a la prensa en el marco de la mala relación que tiene el Gobierno con la Sala de Periodistas y después mantiene a los periodistas encerrados, sin poder ejercer su trabajo, sin poder acceder a fuentes informativas como antes”.
“A todo esto, el Presidente sigue insultando a los periodistas, diciendo que el 95% son ensobrados y que son una mierda, y otras cosas más”, agregó el periodista. Por ello, Gomel señaló que esto fue una “especie de amedrentamiento de ‘miren que podemos entrar y hacemos lo que queremos y no pasa nada’. Es un aviso, porque no robaron nada grave, pero es una muestra de que tienen impunidad para entrar a la Sala cuando quieran hacer lo que quieran”.
Jaime Rosemberg, de La Nación, expresó: “Para nosotros, el robo fue un shock adicional, no tanto por lo que efectivamente se robaron, sino por el hecho de haber violentado la Sala, revuelto papeles. Nos quedó una sensación de indefensión, que se suma a las restricciones inaceptables que venimos padeciendo desde el 23 de abril, cuando nos prohibieron el acceso a Casa Rosada por 11 días”.
A su vez, Diego Ruiz Díaz, de Radio Provincia, quien con intermitencias está en Casa de Gobierno desde el año 2000, consideró que “el episodio del lunes 31 no puede ser catalogado como hecho aislado, ni tampoco un simple robo de leche y yerba, como fue presentado desde algún video de la vocería presidencial. Porque la importancia no está en los elementos que faltaron, sino en la modalidad y el lugar”.
“Hablamos de la Casa de Gobierno de todos los argentinos -graficó-; de la misma casa desde donde este año se nos echó porque un colega grabó lugares -que todos transitamos-, con unos lentes y armó un informe que salió en un canal de noticias. Ya la justicia determinó que no existía peligro a la seguridad presidencial, que fue lo que se había planteado. Sin embargo, el peligro aludido, la investigación, más inciertas acusaciones de campañas financiadas por estados extranjeros donde se involucró a colegas y medios, sirvió de excusa para el desalojo de nuestra Sala más extenso de la historia”, contó.
“Y luego, la vuelta con limitaciones a nuestro movimiento que, también, es inédito en la historia -amplió-. Entonces, cabe preguntarse en el mismo sentido que el Gobierno con el suceso aludido anteriormente, si entrar a robar con total impunidad, y tal vez con cierta intención, dejando cajones y bolsas abiertas, elementos tirados en la Sala de Periodistas de la propia Casa Rosada, no es estar ante un episodio no solo inédito, sino igual o más de peligroso que el que sirviera para nuestra expulsión. Porque si de seguridad hablamos, esta es la sede del Poder Ejecutivo, en donde trabaja el propio Presidente de la Nación”.
“¿Cómo puede ser que nadie sepa quién o quiénes lo hicieron? ¿Cómo puede alguien con tal impunidad haber ingresado y tomarse su tiempo para abrir, revolver, salir sin ser detectado por la seguridad? Me parece que no es un episodio para pasar por alto, ni que su investigación quede en la nada”, concluyó Ruiz Díaz.
Parlamentario.com consultó también a uno de los periodistas de mayor experiencia y con muchos años de acreditación en la Sala de Periodistas Decano Roberto Di Sandro. “El ataque permanente de Milei a los periodistas en general es el marco perfecto para que alguien ataque a los periodistas, tanto por medio de violencia física, como robos, atracos, o violencia moral”, analizó Mariano Obarrio, de iProfesional, Radio Ecomedios AM 1220 y C5N.
“La justicia tendrá que esclarecer quién es el culpable directo y quién ordenó este robo a la Sala de Periodistas. No será muy difícil porque la Casa Rosada es el lugar más custodiado con cámaras de seguridad, y tiene que haber filmaciones internas sobre movimientos durante ese fin de semana que den cuenta de quiénes deambularon por la sala y sus alrededores”.
“Más allá de esto -planteó-, tendrá que determinarse si el Gobierno o alguien de Milei ordenó este ataque cobarde y artero sobre la prensa y sobre la libertad de expresión. Lo que parece seguro es que los continuos ataques y agresiones a los periodistas hicieron pensar a alguien que los periodistas son merecedores de represalias o de odio”.
Asimismo, subrayó que “no se puede desligar este robo a la frase popularizada por Milei y las Fuerzas del Cielo: ‘No odiamos lo suficiente a los periodistas’”.
Obarrio advirtió que “esto además es mucho más grave porque forma parte de una seguidilla de ataques que comenzó con el cierre de la Sala de Periodistas, la vigilancia continua a los acreditados, la falta de libertad de trabajo dentro de la Casa Rosada, la falta de información y el uso del periodismo “amigo” como medio de propaganda para Milei, además del uso de la pauta publicitaria de organismos descentralizados para premiar al periodismo subordinado a sus políticas y castigar a la prensa libre y crítica del Gobierno”.

