
Organizaciones políticas, sociales y sindicales de La Pampa expresaron su rechazo a la decisión del Gobierno nacional de Javier Milei de modificar el régimen de distribución de las regalías hidroeléctricas generadas por el complejo Los Nihuiles. A través de un documento titulado “La Pampa no se entrega”, cuestionaron que la medida otorgue a Mendoza el 100% de los beneficios económicos y advirtieron que representa un nuevo perjuicio para las finanzas provinciales y un capítulo más del histórico conflicto pampeano por los recursos hídricos.
En un comunicado que es firmado por el Partido Comunista, Patria Grande, PTP-PCR, Corriente Clasista y Combativa, Movimiento de Trabajadores Excluidos, FTV-MILES, La Manuel Ugarte PSA y Movimiento Mayo. FTV – Miles, manifiestan textualmente lo siguiente:
LA PAMPA NO SE ENTREGA
*Unidad para defender nuestros recursos, nuestros ríos y nuestro futuro.*
Las organizaciones políticas abajo firmantes expresamos nuestro más enérgico rechazo a la decisión del Gobierno Nacional de Javier Milei que modifica el régimen de distribución de las regalías hidroeléctricas generadas por el complejo Los Nihuiles, favoreciendo a la provincia de Mendoza y perjudicando directamente a La Pampa.
La medida, que deja en manos de Mendoza el 100% de los beneficios económicos correspondientes a la generación hidroeléctrica, implica la derogación de un régimen vigente desde 1973, establecido mediante el Decreto 1560/73, que reconocía la participación pampeana en esas regalías.
Una etapa más de un nuevo capítulo de una larga historia de despojo de los recursos hídricos y económicos de nuestra provincia.
*Un despojo histórico.*
La construcción y puesta en funcionamiento del complejo Los Nihuiles, en 1948, produjo una profunda alteración del régimen del río Atuel y significó la desaparición de los últimos caudales que llegaban regularmente al territorio pampeano. Las consecuencias ambientales, económicas y sociales sobre el oeste provincial fueron enormes y perduran hasta nuestros días.
La interrupción del río provocó la degradación de ecosistemas, la pérdida de actividades productivas y el desplazamiento de comunidades que durante generaciones desarrollaron su vida en torno al río. El daño ambiental ocasionado constituye una verdadera deuda histórica con el pueblo pampeano.
A esta situación se suma el conflicto por el río Atuel y el incumplimiento de las obligaciones vinculadas al establecimiento de un caudal ambiental permanente hacia La Pampa. El agua no puede ser considerada exclusivamente como una mercancía ni como patrimonio de una sola jurisdicción cuando se trata de una cuenca interprovincial.
*Un nuevo golpe contra La Pampa.*
La supresión de las regalías representa un quebranto directo para las finanzas públicas pampeanas.
Durante más de cincuenta años esos recursos formaron parte de los ingresos de la provincia y contribuyeron a sostener obras, infraestructura y políticas públicas. Su eliminación debe analizarse además en el marco de la política de ajuste y asfixia financiera que el Gobierno Nacional viene aplicando sobre las provincias.
Mientras se reducen las transferencias nacionales, se deteriora la obra pública y se restringen recursos destinados a salud, educación, vivienda, producción y desarrollo, el Gobierno de Milei avanza sobre recursos que históricamente correspondieron a La Pampa.
Pretende debilitar las capacidades de las provincias y poner los recursos públicos al servicio de intereses económicos concentrados.
El silencio también es una posición
Resulta particularmente grave la actitud de aquellos sectores políticos pampeanos que, aun presentándose como representantes de nuestra provincia, guardan silencio frente a decisiones nacionales que perjudican directamente sus intereses.
Los partidos y dirigentes que sostienen políticamente al Gobierno Nacional, o que eligen no cuestionar sus medidas, deben hacerse responsables de su inacción. Frente a un nuevo perjuicio contra La Pampa, el silencio deja de ser neutral y termina favoreciendo al gobierno que impulsa estas políticas.
No aceptamos que las diferencias partidarias estén por encima de la defensa de los intereses de nuestra provincia.
El agua, la soberanía y los recursos son derechos
Para quienes integramos las fuerzas del campo nacional y popular, defender La Pampa significa también defender un modelo de desarrollo basado en la soberanía sobre nuestros recursos naturales, la protección del ambiente y una distribución justa de la riqueza.
Rechazamos que el agua, la energía y los recursos naturales sean utilizados como instrumentos de negociación política con fines electorales, ni que los beneficios derivados de recursos compartidos sean apropiados unilateralmente.
Rechazamos asimismo toda política que subordine los intereses de las provincias y de sus pueblos a los intereses de grupos económicos concentrados o de sectores empresarios vinculados al poder.
Unidad para defender La Pampa
Ante este nuevo atropello convocamos a las organizaciones políticas, sindicales, sociales, ambientales, productivas, cooperativas y culturales, y a todos los sectores comprometidos con nuestra provincia, a construir una unidad amplia en defensa de los recursos pampeanos.
Reclamamos la restitución de los derechos económicos de La Pampa y el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con los ríos interprovinciales.
La defensa de las regalías hidroeléctricas no puede separarse de la defensa del río Atuel, de nuestros recursos naturales, de nuestro territorio y del derecho de las futuras generaciones a vivir en una provincia con agua, producción, trabajo y desarrollo.
La Pampa no puede seguir siendo despojada.
Frente al ajuste, la entrega y el avance de las políticas neoliberales del Gobierno de Javier Milei, levantamos las banderas de la soberanía, la justicia social, el federalismo, la defensa de los bienes comunes y los derechos de nuestro pueblo.
Unidad para defender La Pampa.
Unidad para defender nuestros ríos.
Unidad para defender nuestros recursos.
La Pampa no se entrega.

