
El presidente que dijo que no le gusta comer y que, si pudiera, se alimentaría como un astronauta, licitó 29.000 kilos de carne por 500 millones de pesos para la Rosada y la Residencia Presidencial. El dato se conoció luego de que Milei echara a todo el personal de la Quinta de Olivos, a los que acusa de filtrar la información. Su enojo se acrecentó porque uno de sus perros se habría intoxicado.
El Gobierno publicó un llamado a licitación para comprar alimentos para Casa Rosada y la Quinta Presidencial de Olivos que contiene cifras que resultan casi insultantes, como el pedido de 29 toneladas de carne para funcionarios, con un pedido total de comida por casi $500 millones.
Solo para Olivos se habrían previsto más de 9.400 kilos de carne y aproximadamente 3.600 kilos de pollo, además de embutidos y productos complementarios. El archivo incluye ítems como «bife de chorizo fresco, deshuesado, a una costilla, parte angosta: corte sin hueso de la región dorsal, pieza de forma regular, libre de membranas laterales gruesas, hematomas o coágulos, color rojo cereza brillante, uniforme, grasa de cobertura firme al tacto de color blanco».
Entre los alimentos aparecen miles de kilos de roast beef y nalga, además de lomo, ojo de bife, vacío, asado, paleta, bondiola y distintos tipos de embutidos. También comprende cuarto trasero, paleta de novillo, carne picada de novillo magra, nalga de novillo, entraña y 50 kilos de molleja de corazón de novillito.

Enojo y despido
Javier Milei echó a casi todo el personal civil de la Quinta de Olivos furioso porque uno de sus perros se descompuso y se filtró que el gobierno gastó más de 500 millones de pesos en comprar carne para el Presidente y sus funcionarios. La explicación oficial es que se trata de un cambio en la seguridad de Milei, pero esto no explica por qué se despidió a personal civil que viene trabajando con presidentes hace décadas.
El presidente se terminó de indignar por la intoxicación de uno de sus perros, que tuvo que ser atendido en la guardia veterinaria que hizo montar en la residencia presidencial. Las fuentes aseguraron que el libertario sospecha que la intoxicación fue un intento de envenenamiento.
En medio del escándalo, Milei dispuso el despido hasta del jardinero, que había sido nombrado como intendente de la residencia. Solo quedan el electricista y cuatro civiles más, a los que por ahora no les buscó reemplazo pero temen por su fuente laboral.
La decisión presidencial afectó nada menos que a la mano derecha de Karina Milei, la influencer Belén Agudiez. La mujer duplicó el presupuesto del área a su cargo, la Secretaría General de Planificación, y contrató a Javier Sosa, el jardinero despedido, y Agustín Expósito, un hombre sin antecedentes laborales registrados por Anses. Ambos son primos de Agudiez, quien además habría logrado que contrataran a su hermana y su madre.

