
La presidenta del IPAV, Érica Riboyra, salió a defender públicamente el sorteo como mecanismo de adjudicación de viviendas y aseguró que no modificará el sistema frente a los reclamos. “No voy a ceder ante presiones. No porque no escuche. Escucho y atiendo”, sostuvo.
Riboyra remarcó que en Santa Rosa hay más de 2.500 familias inscriptas y en condiciones de participar del sorteo y sostuvo que las viviendas deben adjudicarse mediante reglas “claras, públicas y transparentes”. Además, agregó que “Escuchar no significa ceder. Y tener sensibilidad frente a una necesidad no significa abandonar las reglas”, afirmó.
A través de las redes sociales, textualmente indicó que
Hay decisiones que no se toman para resolver una situación puntual. Se toman pensando en todas las familias y en las reglas que una sociedad construyó para garantizar igualdad.
Por eso quiero decirlo con absoluta claridad: voy a defender el sorteo como mecanismo de adjudicación de las viviendas del IPAV.
No porque desconozca la necesidad de quienes hoy reclaman. Al contrario. Sé perfectamente lo que significa esperar una vivienda, pagar un alquiler, sostener una familia y vivir con la incertidumbre de no saber cuándo llegará la posibilidad de tener un techo propio, situación que se agravó notablemente por las decisiones del gobierno Nacional.
Pero justamente por eso no puedo aceptar que la solución sea abandonar un sistema que los pampeanos conocen, reconocen y que establece reglas públicas, iguales y transparentes para todos.
En Santa Rosa hay más de 2.500 familias inscriptas y en condiciones de participar del sorteo. Cada una tiene una historia, una necesidad y una expectativa. ¿Quién decide cuál de esas historias vale más que otra? ¿Quién establece quién merece saltar a los demás?
El sorteo no elimina la necesidad de nadie. Lo que hace es impedir que la necesidad de una familia sea utilizada para decidir discrecionalmente sobre el derecho de otra.
Y quiero decir algo más desde un lugar profundamente personal.
No voy a ceder ante presiones. No porque no escuche. Escucho y atiendo.
Pero escuchar no significa ceder. Y tener sensibilidad frente a una necesidad no significa abandonar las reglas.
Sé que ocupar una responsabilidad pública implica tomar decisiones difíciles. Y más aún siendo mujer. Y también sé que, cuando una decisión afecta expectativas, puede ser más sencillo ceder que sostener una convicción.
Yo elegí sostenerla.
Las viviendas se adjudican con reglas claras, públicas y transparentes. Y esas reglas tienen que valer para todos.
Porque cuando se trata del derecho a la vivienda, la igualdad de oportunidades no puede ser un discurso: tiene que ser el principio que guíe cada decisión.

