
Trabajo intensivo, dinámica permanente:
Dentro del sector agroindustrial, o incluso más allá de estas fronteras, la matanza de ganado y elaboración de carnes y derivados es una de las pocas industrias aún intensivas en mano de obra, esto significa que por unidad de inversión, más trabajo generan. Si bien, en el mundo existen tecnologías que siendo eficientes y precisas ya pueden separar los músculos de la grasa y los huesos, las vísceras y otros subproductos, no lo hacen con tanta eficiencia como las personas, o a costos sensiblemente superiores, aunque la tecnología más temprano o más tarde, se impone.
Luego del derrumbe de la cadena de valor de la carne, pongamos por caso el período iniciado hacia el año 2007 y siguientes, la pérdida de rentabilidad en el sector, acompañado tanto por la fuerte desinversión en la etapa primaria y pérdida del stock ganadero y el consecuente cierre de numerosas plantas en la Argentina; la recuperación de los niveles de proceso, la apertura de nuevos mercados y una mayor dinámica en la oferta impactaron en la cantidad de personal ocupado, hoy más de 65.000 personas trabajan en forma directa en la industria frigorífica en la Argentina.
Un estudio elaborado por los investigadores Agustina Ciancio y Adrián Gutiérrez Cabello de la Universidad de San Martín, da cuenta de que por cada 100 mil toneladas de carne que se exportan, se generan unos 10.600 puestos de trabajo internamente.
Continuando respecto del efecto multiplicador en el empleo: “…se estima en 5,7; es decir, por cada puesto de trabajo generado en la industria frigorífica, el empleo crecería en 4,7 puestos de trabajo o horas equivalentes en el resto de los sectores económicos, con el supuesto de rendimientos constantes a escala”. (Ver bibliografía adj)
En nuestra nota anterior mencionábamos que el sector aporta unos 3.500 millones de dólares a la balanza comercial, pues a esta cifra resulta conveniente analizarla a su vez desde el impacto que genera en forma indirecta promoviendo un sinnúmero de actividades donde micro y pequeña empresa tienen un rol protagónico.
Pequeños emprendimientos vinculados al transporte y movilidad en general, servicios para el personal (servicios de catering, hotelería, servicios de lavado en general, servicios médicos y sanitarios, seguridad e higiene), metalmecánica y construcción, servicios de abastecimiento de insumos y materias primas en general, seguridad, vigilancia y control, mantenimiento mecánico, mantenimiento eléctrico, maquinarias y herramientas, servicios tecnológicos, laboratorios, servicios logísticos, etc., les permiten a las grandes plantas bajar sus costos fijos y contratar mejores servicios a menor costo.
Este incipiente escenario lo caracteriza la irrupción y adaptación a las nuevas tecnologías y, con mayor o menor nivel y velocidad van siendo incorporadas ya a la solución de problemas, a compartir conocimientos, a bajar costos en general, a minimizar riesgos, a crear escenarios de mayor sinergia, etc.
En muchos casos obligados por las circunstancias de esta pandemia, pero no en todos. Resultan comunes reuniones virtuales vía Zoom, o Skype, el teletrabajo, la implementación modelos en red, sólo por citar los más simples, aunque muchos otros en países con mayor desarrollo tecnológico no resultará extraño un paso más allá en el que la inteligencia artificial como soporte disparará una multiplicidad de escenarios.
La Pampa:
En la provincia de La Pampa, como se mencionara en la nota anterior, los rigurosos protocolos adoptados por las empresas en el marco de políticas restrictivas de aislamiento social, de promoción y divulgación de conciencia y de cuidado, las plantas frigoríficas pudieron continuar con su trabajo, adaptado a estos nuevos escenarios.
Unas 4.000 a 5.000 familias se encuentran vinculadas hoy a la industria, sea en forma directa, o porque pertenecen a alguna microempresa o pyme que se relaciona con algunos de los servicios mencionados.
La carne vacuna en tiempos de pandemia (Por José Sevilla – Nota 1)
El consumo de carne en Argentina:
Existe una relación cuasi simbiótica entre producción, consumo doméstico y exportación de carne, en la cual se entretejen factores y elementos tan diversos y extremos que expresar sentencias como verdades reveladas sin analizarlos detenidamente, puede resultar tanto vacuo como inverosímil.
Así, los responsables de diagramar y aplicar políticas hacia el sector deben detenerse previamente en el análisis severo de estos factores: las costumbres, los comportamientos sociales, el poder adquisitivo de las personas, por el lado del consumo; el factor humano, la rentabilidad de las inversiones, las ecuaciones económicas, la integración de las mismas, el virtuoso equilibrio entre trabajo y capital por el lado de la producción.
No viene al caso explicitar aquí las consecuencias de los desencuentros que existieron entre estos actores involucrados en los años de mayor enfrentamiento cuyo umbral de inicio ubicamos allá por 2006 en adelante con las consecuencias ya mencionadas.
Hace aproximadamente unos veinte años, el consumo de carne bovina per cápita en Argentina era de 64 kg/hab/año, la de pollo 20 y la de cerdo 6.1, cinco años después esa relación era 62 kg, 24 kg la de pollo y 8 kg la de cerdo. Una progresión que iría acentuándose con los años, para posicionarse hasta nuestros días en 58.5, 44.1 y 14.1kg/hab/año respectivamente.
Numerosas son las explicaciones que se esgrimen sobre esta realidad, por un lado el aumento del precio de la carne bovina, aunque este es un concepto relativo, puesto que lo que en realidad sucede es el fuerte drenaje del poder adquisitivo del argentino medio, situación que se ve acompañada de un aumento del consumo de carnes alternativas, como cerdo y pollo, cuyo valor nutritivo es relativamente comparable, siendo estos animales más eficientes a la hora de convertir granos en carne, lo que los hace, al menos en el caso del pollo, más accesibles al bolsillo de los consumidores.
Más aún, muchos consumidores que optaron por carnes alternativas a la vacuna, tal vez porque resultaba más económico, terminaron acostumbrándose a variar más la dieta con estas opciones.
Durante muchos años en Argentina se privilegió el consumo de carne vacuna por sobre la exportación de la misma, en los últimos años, el crecimiento de los llamados sustitutos (pollos, cerdos) le ha agregado nuevas alternativas al mercado, ofreciendo otras opciones al consumidor, y de manera consecuente al descomprimir la demanda sobre la carne vacuna, esta fue encontrando mejores alternativas en la exportación.
Bienestar Animal:
Este fenómeno mundial creciente hacia el respeto por al ambiente, el buen trato hacia los animales, fueron prácticas que a lo largo del tiempo se han ido difundiendo e imponiendo, tanto en el diseño propio de las unidades de negocios que vieron en el mejoramiento y readecuación de sus prácticas un aporte más hacia este equilibrio general, sino también hacia su propia rentabilidad.
Por otra parte, más allá del crecimiento del consumo de carne en el mundo en general y del propio dinamismo que ha cobrado en el mercado doméstico en particular, también existen prácticas de consumo que incorporan a una llamada dieta carnívora, otras elecciones como verduras, legumbres, etc., incluso presentadas en la mesa de manera tradicional, ya no es extraño ver un asado de costilla, matambre o vacío en el que se destine también una parte de la parrilla a asar alguna verdura.
Muchas empresas tradicionales han marchado en consecuencia hacia una política de bienestar animal cada vez más fuerte, además de incursionar en otras áreas, para no perderse la demanda de este nuevo consumidor, algo exigente, diferente y con nuevas ideas sobre el consumo. En este sentido, están aquellas que se reposicionan en la producción de alimentos más sanos, con menos grasas o incluso en el rubro vegetal.
Una pregunta para el debate, que no es nuevo, pero tratándose de carne, en la Argentina seguramente suene fuerte, ¿existe la carne vegetal?, claro que no, es casi una contradicción, sin embargo, el embate de la demanda sobrepasa cualquier frontera y los grandes en esta pelea de posicionarse y no perderse clientes se aventuran cada vez con más decisión. “Starbucks dijo a principios de este año que agregaría “carne a base de plantas” a sus menús en todo el mundo como parte de un esfuerzo por reducir su impacto ambiental. La compañía ha vendido alternativas lácteas, como leche de soja y avena. Pero la salchicha es su primer alimento a base de plantas en EE.UU.” Valor Carne
¿Hacia dónde vamos?
Como señaláramos en la nota anterior, la búsqueda de rentabilidad en tiempos actuales se entiende como un escenario lejano, casi utópico. No obstante, con el mejoramiento de las condiciones generales, y la recuperación de los mercados, es esperable que todo el sector confluya hacia ciertos indicios de mayor actividad y, dadas ya otras demandas por abordadas, una expansión de la inversión, y con ella más trabajo.
Las mayores exigencias de los mercados, deben confluir hacia la toma de decisiones que hagan más competitivo el sector. La unificación de los estándares sanitarios, situación nada nueva, pero altamente demandada, combatir las prácticas ilegales y la competencia desleal, contribuiría a bajar los niveles de presión fiscal, o incluso haciéndola más eficiente. Paso seguido, redundando en el incremento de mayor transparencia en los procesos transaccionales, la mejora continua en la cadena, recreando ámbitos de mayor integración, complementariedad y dinámica.
El techo de crecimiento que tiene la actividad es prácticamente inimaginable, sea porque la capacidad de producción de bienes o servicios así lo dicta, sea porque el desafío de adaptarse a estos nuevos escenarios le confiere una motivación adicional, sea porque el recurso humano, en tanto trabajo y capital puestos a marchar de la mano sólo pueden diagramar más y mejores negocios, sea porque las condiciones agroecológicas de nuestras praderas son únicas, sea porque en la provincia de La Pampa en población apenas somos el 0.8% del país, y el país el 0.57% del mundo, sólo nos resta mirar hacia afuera y cristalizar en hechos las expectativas, “argentinos, a las cosas” J. O. y Gasset.
José E. Sevilla
Lic. en Geografía, MSc en Gestión Económica
Bibliografía:
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Bifaretti Adrián, ¿Cómo respondió el sector cárnico en un mundo en suspenso y cómo debe prepararse para cuando salgamos de la jaula? (Junio 3 de 2020). Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina Seminario Virtual IPCVA NEA. Buenos Aires.
Ciancio Agustina, Gutiérrez Cabello Adrián. El impacto del crecimiento de las exportaciones de carne bovina a China. 2018. Escuela de Economía y Negocios. Universidad de San Martín.
Mesquida Facundo. Infocampo. Abril 2020. La producción de carne bovina registró un aumento interanual del 5,4% en marzo.
Rosenstein Liliana. Valor Carne. La amenaza del lobby contra la carne vacuna. Junio 22 de 2020. Buenos Aires.
Valor Carne. Información para la nueva ganadería. (Junio 22 de 2020). Hasta cuándo puede durar la mejora del mercado europeo. Buenos Aires.
Ruralnet. Exportaciones de la carne vacuna. Junio 4 de 2020. IPCVA. Buenos Aires.
La Voz. Agrovoz. Carne vacuna. Exportación tiene mayor participación en 25 años. Junio 3 de 2020. Fuente CICCRA. Córdoba.
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IPCVA. Germán Manzano (Coordinador), Luis Bragagnolo, Daniel Camerano, Lisandro Olmos La industria frigorífica argentina, pasado, presente y futuro. 2012. Buenos Aires.
Valor Carne. Starbucks agrega carne de origen vegetal al menú en EEUU y China. Junio 25 de 2020. Buenos Aires.
IPCVA. Cómo afectará la pandemia del Covid – 19 el mercado internacional de la carne vacuna. Junio de 2020. Buenos Aires

