
Ayelén estuvo en el municipio y luego en Casa de Gobierno, donde reclamó por una casa para su hijo, que debe ser operado a mediados de mes. En mayo, familiares de la mujer, usurparon la casa y la echaron.
Ayelén se acercó hasta la municipalidad y a Casa de Gobierno, en busca de respuestas a su problema. Familiares le usurparon su casa y desde hace cuatro meses peregrina por diferentes lugares de la ciudad.
Su caso se conoció en el mes de mayo, cuando familiares le usurparon la casa en donde vivía. Según relató a Plan B, la vecina vivía vivía en una casa que la tenía por comodato del IPAV. Hace unos meses invitó a sus hermanos, pero ellos la denunciaron y no le permitieron el ingreso a su casa, por lo que Ayelén se quedó en la calle con sus hijos. Desde el IPAV afirmaron que en el expediente no figura ningún comodato a nombre de la mujer.
Ayelén Fernández recordó que vivía en una casa ubicada en la calle Pedro Medici 961 casi Ramona Pereyra. Desde hace tres años esta viviendo ahí y la tiene en comodato que le entregó el IPAV. “Yo pido que me regresen mi casa. Y si no me pueden dar una casa, que me den una pieza y un baño. La necesito con urgencia, antes de la operación de hijo, que está programada para el 20 de septiembre. Tengo un certificado médico. Él tiene un traumatismo de cráneo y se le está juntando líquido en la cabeza, nadie me ayuda”, dijo a Plan B.
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“Ahora me quieren arreglar con subsidios. Yo no quiero subsidios, quiero que me devuelvan mi casa. No tenemos ni siquiera un colchón, ya que no me entregaron las pertenencias. Sigo en la calle hace ocho meses. Y necesito ver a mi otro hijo, que lo tengo en San Luis, no lo puedo traer porque sufre de broncoespasmo y en la calle no lo puedo tener conmigo. Además, tengo la bebé y el nene con ese problema”, agregó.
“A mi casa me la usurpó mi hermana, Fernández, María José y su marido, Nahuel Rodríguez. Yo les di lugar mientras el IPAV le estaba arreglando su departamento. Con la plata que le entregaban para el alquiler, se iban comprando sus cositas para la casa, pero tuvimos una discusión porque ellos estaban con el tema de la droga, les pedí que se vayan del domicilio y me fui a trabajar. Antes de salir de mi trabajo, apareció un oficial de la Seccional Primera, diciéndome que mi hermana me hizo una denuncia y desde ese día, no me pude acercar más”, repasó Ayelén Fernández.
“En el mes de abril, mi hermana regresó al departamento, cuando el IPAV se lo terminó de reparar. Ella se fue y se lo vendió a mi otra hermana, Florencia Fernández. Y la municipalidad le dio todos los materiales para que se haga un departamento en la casa de mi mamá, lo levantó hasta arriba, no lo techó , vendieron todas las cosas que le dieron. Y ellos se quedaron con mi casa, nadie me ayuda, me tienen las vueltas de un lado para el otro”, dijo.
Ayelén afirmó que el presidente del IPAV, Jorge Lezcano, le dijo que no puede hacer nada. “El comodato mío no está en el sistema, pero yo lo reclamo porque es mío. Esa casa tenía techo y paredes nomás, yo trabajé para arreglarla toda”.
“Y no me quiere atender, me dice que no puede hacer nada y no me da un turno para hablar con él o con la secretaria, me tienen a las vueltas”.
—¿Y qué hace la justicia?
—Me presenté en Fiscalía y me dijeron que la decisión la tiene el IPAV. Y en el IPAV, me tienen a las vueltas. Yo tengo todos los mensajes que me mandó Lezcano, me dijo que ‘la salud y la felicidad de mi hijo, no depende de él’. Yo tengo que conseguir mi casa o una pieza y un baño. Le he mandado muchos videos de casas desocupadas o abandonadas. Yo estoy dispuesta pagar por cuotas. Y a esa casa la arreglé, trabajando vendiendo rosquitas, tortas. No le pedí nada a Acción Social.
—¿Dónde estás viviendo?
—Me prestaron una piecita en Toay 2170. El otro día llovió y se me mojaron todas las cosas que la gente me donó: un colchón de dos plaza en donde dormimos con mis hijos. Tengo dos frazadas que me donó la municipalidad y ahí estoy. No vivo sola ahí, hay otras familias y no tengo comodidad para mi hijo, que necesita reposo y en su cabecita hay líquido, lo tengo que cuidar sí o sí antes de la operación, el 20 lo operan y necesitará el doble de cuidados.

—¿Te dieron una solución en la municipalidad?
—No, la municipalidad la única solución que me dieron, es el tema de la Tarjeta Alimentar, me están ayudando con $5000 y me bajaron la Tarjeta Alimentaria $1000. Como les repetí, yo necesito que Ziliotto y Lezcano se pongan la mano en el corazón y miren por mi hijo. No tengo a nadie, estoy sola con mis hijos y voy a luchar por un techo para ellos.
—¿Ahora que vas a hacer?
—Ahora me voy a Casa de Gobierno. Quiero una solución y si no meda una solución, no me voy a mover de ahí. Si me tengo que encadenar lo voy a hacer, necesito el techo de mi hijo antes de su operación.
—¿De qué vivís, Ayelén?
—Yo hago panificados, torta de cumpleaños, rosquitas. Siempre viví así, ni siquiera la comida del comedor retiraba. Yo me levanto a las cinco de la mañana a preparar el panificado y salir a vender, yo traje mis hijos al mundo y los tengo que criar, no me ayuda nadie. Sí voy a pelear por el techo de ellos.
—Estás luchando contra todos…
—Lucho contra todos, mi familia y no puedo salir a la calle. Mi hermano es boxeador profesional y ya me pegó adentro de mi casa, cuando quise ingresar. No puedo salir a la calle por miedo a cruzármelo, no sé si están empastillados o drogados, saben andar así. Mis hermanas han estado detenidas por pelearse entre ellas, no puedo salir a ningún lado.
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